Ajustar un molino no consiste en perseguir un número universal. Consiste en crear una prueba controlada y acercarse al sabor deseado con cambios pequeños.

Fija una receta base
Mantén constantes la dosis, el agua, la temperatura y el método. Si cambias todo a la vez no sabrás qué produjo la mejora.
- Pesa café y agua
- Usa el mismo tiempo objetivo
- Agita o vierte de la misma manera
- Prueba cuando la bebida se enfríe un poco
Empieza en el centro del rango
Consulta la guía del fabricante o nuestro conversor. Elige el centro del rango recomendado para tu método, salvo que una receta fiable indique otra referencia.
Lee el resultado
Un flujo rápido y una taza ácida suelen pedir molienda más fina. Un flujo lento, amargor persistente y sequedad suelen pedir molienda más gruesa. La intensidad por sí sola no equivale a extracción.
Construye tu propia calibración
Guarda el ajuste que funciona para cada combinación de café y receta. Esa información de tu propio molino vale más que una tabla genérica y permite usar la compensación personal del conversor.
Los rangos publicados son puntos de partida. Comprueba siempre el manual de tu equipo y ajusta con pruebas repetibles.