El espresso concentra muchos cambios en pocos segundos. Una pequeña variación de molienda puede transformar el flujo, pero dosis, distribución y preparación del puck también importan.

Una receta de partida
Una relación cercana a 1:2 en 25–35 segundos es un punto de partida habitual, no una ley. Por ejemplo, 18 gramos de café para obtener alrededor de 36 gramos de bebida.
Si sale demasiado rápido
Muele más fino en un paso pequeño, conserva la dosis y revisa que la distribución sea uniforme. Si el chorro aparece de manera irregular, el problema puede ser canalización y no solo molienda.
Si ahoga la máquina
Muele más grueso. Evita compensar cambiando simultáneamente dosis, temperatura y presión. Purga la retención del molino cuando el ajuste haya cambiado de forma importante.
Prueba con el paladar
El objetivo no es cumplir el cronómetro, sino conseguir dulzor, claridad y textura. El tiempo ayuda a diagnosticar; el sabor decide.
Los rangos publicados son puntos de partida. Comprueba siempre el manual de tu equipo y ajusta con pruebas repetibles.